¿Por qué la COP26 es importante? El clima está cambiando y esto lo demuestra

Mar Gómez

Mar Gómez

Analizamos los cambios que está experimentando nuestro planeta y los puntos claves para poder mitigar y adaptarnos al calentamiento global en esta próxima COP26.

Nuestro planeta está cambiando su clima. Alrededor de todo el globo se intensifican las tormentas, inundaciones o incendios forestales. Las olas de calor son mas intensas y severas y la contaminación del aire mata a millones de personas cada año. Los impactos del cambio climático son devastadores para nuestra vida y toda la de la Tierra pero a pesar del amplio conocimiento que tenemos sobre ello, no actuamos con la suficiente rapidez. Por ello, los países deben unir fuerzas con extrema urgencia.

Así surge la COP, o conferencia de las Partes, una conferencia anual que lleva celebrándose desde 1995 y a la que asisten ministros nacionales y, para las cumbres clave, jefes de Estado. Este año, la COP26, se celebrará en Glasgow, Escocia entre el 1 y el 12 de noviembre.

¿Por qué es importante esta COP26?

La COP26 se considera significativa, ya que será la primera COP que tendrá lugar después de que entren en vigor las medidas del histórico Acuerdo de París y la primera oportunidad desde entonces para que las naciones se reúnan para revisar los compromisos y fortalecer la ambición; estas medidas fueron aprobadas en la COP21 en París en 2015 y se comenzaron a implementar durante el año 2020.

Casi todos los países firmaron el Acuerdo de París, cuyo objetivo central es restringir el aumento de la temperatura global este siglo a «muy por debajo» de 2 °C por encima de los niveles preindustriales y continuar los esfuerzos para limitarlo a 1,5 °C. Para ello era necesario establecer planes de descarbonización a largo plazo, hasta 2050.

Sede de las Naciones Unidas

Por otro lado, después de la crisis del COVID-19 la crisis climática se ha reforzado en urgencia e importancia ya que muchos han empezado a prestar aun mas atención al medioambiente. Mientras muchos países buscan reconstruir sus economías a raíz de la pandemia, se ha hecho un gran énfasis en «reconstruir mejor» a través de una recuperación verde.

Además, es la primera COP que se celebra desde que Estados Unidos abandonó y volvió al Acuerdo de Paris, así como un momento importante para ver lo que se ha logrado y no se ha logrado desde el Acuerdo de Paris.

De este modo la COP26 puede ayudar a tomar decisiones a mayor velocidad y mitigar y adaptarnos al cambio climático con celeridad. Al menos eso es lo que se pretende. Y es que no nos queda demasiado tiempo para reaccionar porque los cambios en el clima se dejan sentir con mayor virulencia cada año que pasa.

Así está cambiando nuestro clima

Cada día, en diferentes puntos de la geografía mundial, el planeta nos manda mensajes sobre las enormes transformaciones que está sufriendo: desde cambiantes pautas meteorológicas que amenazan la producción de alimentos; hasta el aumento del nivel del mar que incrementa el riesgo de inundaciones catastróficas y que ha provocado que algunas zonas del globo terráqueo, como islas o deltas, ya literalmente no existan. Zonas completamente borrados del mapa por la crisis climática.

Por no hablar de las intensas sequías que generan en muchos países auténticos refugiados climáticos.

El informe anual de Naciones Unidas, el Estado del Clima Global, confirmó que el año 2020 fue uno de los tres años mas cálidos registrados, a pesar del enfriamiento que causa naturalmente el fenómeno de La Niña que estuvo presente. La temperatura media global este año fue de aproximadamente 1,2 ° Celsius por encima del nivel preindustrial (1850-1900).

Además, los seis años transcurridos desde 2015 han sido los más cálidos registrados, y 2011-2020 fue la década más cálida registrada.

En 2020, el calentamiento global siguió aumentando, así como los desastres que conlleva, con lluvias y sequias extremas, incendios, aumento del nivel del mar, y entre otras cosas, una temporada récord de huracanes en Caribe.

Los seis años transcurridos desde 2015 han sido los más cálidos registrados, siendo el 2020 el año más caluroso de la historia

Las concentraciones de los principales gases de efecto invernadero siguieron aumentando en 2019 y 2020. Las fracciones molares de dióxido de carbono (CO2) promediadas a nivel mundial ya han superado las 410 partes por millón (ppm), superando las 414 ppm en este 2021.

Más del 80% del área oceánica experimentó al menos una ola de calor marina en 2020, afectando a los ecosistemas. Por no hablar de las olas de calor terrestres, que están aumentando en frecuencia e intensidad.

Por otro lado, el nivel promedio del mar ha aumentado desde 1993 asi como el ritmo al que se produce el deshielo.

Las inundaciones y sequias se están agravando así como el calor y los incendios. 

En cuanto a fenómenos extremos, la temporada de huracanes del Atlántico Norte de 2020 tuvo la mayor cantidad registrada de la historia de ciclones tropicales.

El clima de España, también en transformación

Hay que tener en cuenta que España es uno de los países de las más vulnerables a los efectos del cambio climático. España ha duplicado las olas de calor en sólo una década y pierde al año 700 vidas y 900 millones de euros por los eventos meteorológicos extremos.

En los últimos 15 años ha aumentado la frecuencia de llegada de restos de huracanes o ciclones extra tropicales cerca de nuestro país. En España en los últimos 40 años se han producido más de 14.500 desastres naturales, y desde 1995 hasta el 2017 han provocado 1.303 víctimas mortales. Una cifras realmente alarmantes.

Estos son los cambios que necesitamos

En 2018, el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) publicó un informe especial sobre los impactos del calentamiento global a 1,5°C. Una de las principales conclusiones de este informe destaca que limitar el calentamiento global a este nivel requerirá cambios rápidos, de gran alcance y sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad. Este informe subraya que la limitación del calentamiento global a 1.5ºC, comparado con 2ºC, debe de ir unida al compromiso de construir una sociedad más sostenible y equitativa.

Por ello, es crucial limitar ese calentamiento a 1.5ºC a mediados de siglo. Por ejemplo, para 2100 el aumento del nivel del mar a nivel global sería 10 cm más bajo con un calentamiento global de 1,5°C. Las probabilidades de tener un Océano Ártico sin hielo durante el verano disminuirán a una vez por siglo, en lugar de una vez por década, con el máximo en 1,5ºC si el límite se establece en los 2ºC. Los arrecifes de coral disminuirían entre un 70 y 90% con un calentamiento global de 1,5 °C mientras que con 2ºC se perderían prácticamente todos (el 99%).

Para poder cumplir este objetivo, necesitamos transiciones rápidas y de gran calado en la tierra, la energía, la industria, los edificios, el transporte y las ciudades. Las emisiones netas mundiales de CO2 de origen humano tendrían que reducirse en un 45% para 2030 con respecto a los niveles de 2010, y seguir disminuyendo hasta alcanzar el «cero neto» aproximadamente en 2050.

Por otro lado, la tendencia negativa en el clima continuará durante las próximas décadas independientemente de nuestro éxito en la mitigación. Por tanto, es importante invertir en adaptación.